viernes, 8 de abril de 2011

Enseñar sobre igualdad empieza por casa

El dia miércoles recibí una nota del colegio al que asiste mi hijo Lucas solicitando firmar un permiso para que pudiera ir a un paseo a un supermercardo cercano, con el propósito de que aprendieran sobre los vegetales, tema que estaban abordando en esta semana.

En la nota, se solicitaba que se enviarán dos dólares, los cuales servirían para que las niñas y los niños compraran algunos vegetales que, luego llevarían a su casa para prepararlos a su gusto y compartirlos en la merienda del día siguiente. Por la noche del miércoles procuré cambiar dinero para poder contar con el sencillo solicitado.

Lucas, se levantó super emocionado, ya a las seis de la mañana se había bañado y pedía que le diera sus dos dólares para irse a clases. Por un momento, no lo voy a negar, pensé darle unos dólares más. Pensé, que más da, si esos dos dolaritos no le van a dar para nada. Pero, luego recapacité. Me dije, lo solicitado han sido dos dólares, no más. Es importante cumplir con lo solicitado para enseñarle a Lucas a respetar las instrucciones, además, sabía que mi hijo algo me diría por darle más de lo solicitado. Por otra parte, pensé que sería de muy mal gusto que el se apareciera con más dinero y los demás niñ@ con menos.

Al buscarle en el colegio, venía con todos los vegetales que compró y pensando en cómo prepararlos. En la noche, cayó la pregunta, Mami y por qué otros niños llevaron más de dos dólares, eso no era lo permitido. Me dejó en una pieza y con un tremendo reto de explicarle lo sucedido, primero por qué algunas personas no cumplieron con lo solicitado; y segundo, por qué se había creado una diferencia entre el grupo.

Le dije que los familiares de l@s niñ@s que llevaron más dinero lo más seguro no tomaron en cuenta el error que estaban comentiendo y que, además esto no significaba que quienes llevaron más dinero fueran mejores o peores; pero que,sin embargo sería bueno comentarlo con su profesora para que ella ayudara a conocer sobre la importancia de respetar las reglas. Le dije que yo tambien lo haría.

Pensé en cómo ese sencillo detalle podía ayudar a crear diferencias entre un grupo pequeño de niñ@s que está formando su visión de futuro sino es bien manejado. De ahora en lo adelante será un detalle que tendré bien presente.

martes, 5 de abril de 2011

¿Qué no está en la RAE?

En varias ocasiones he recibido un mensaje electrónico que trata de explicar el uso errado de la palabra “género”, tal y como la usamos desde el punto de vista de la promoción y los derechos humanos de las mujeres. Igualmente, en otras ocasiones no faltan los comentarios que le dicen a una “pero eso del género no existe, eso es gramatical, la Real Academia de la Lengua ni lo considera, para qué tenemos que perder el tiempo con ese tema”.

En el año 2004, ante el anuncio de que el Gobierno de España presentaría un Proyecto de Ley integral contra la violencia de género la Real Academia Española elaboró un informe sobre el aspecto lingüístico de la denominación, incorporada ya de forma equivalente en dos leyes españolas, a saber la 50/1997 y 30/2003 al hablar de impacto por razón de género.

Tradicionalmente, la palabra género tiene en español los sentidos generales de “conjunto de seres establecido en función de características comunes” y “clase o tipo”, por ejemplo, puede aplicarse en una frase como: Hemos clasificado sus obras por géneros; Ese género de vida puede ser pernicioso para la salud. En gramática significa “propiedad de los sustantivos y de algunos pronombres por la cual se clasifican en masculinos, femeninos y, en algunas lenguas, también en neutros”, por ejemplo: El sustantivo “capa” es de género femenino.

Sin embargo, tal y como lo apunta el prefacio de la duodécima edición del Pequeño Larousse Ilustrado (2006), “el español pertenece aquellos que lo hablan, lo escriben y lo enriquecen en todo el mundo. La palabra género, en el contexto que es utilizado en el marco de los estudios de género se asocia a las desigualdades entre hombres y mujeres, que tiene su punto de partida en los roles sexuales que se asignan de forma diferenciada a hombres y mujeres a través de la socialización de género y sustentados en el poder de un sexo sobre el otro.

Por más que algunas voces insistan en el uso indebido de la palabra género, lo cierto es que lo que está detrás de toda ella si existe, tanto en la vida real como en el diccionario. Segregación ocupacional, remuneraciones menores para las mujeres con igual capacidad y educación que los hombres, discriminación y obstáculos para acceder al mercado de trabajo, trabajo reproductivo, triple jornada laboral, sin dejar de mencionar las muertes de estas en manos de sus parejas, amigos, vecinos, conocidos, pandilleros, traficantes, entre otros, solo por su condición de ser mujer.

No necesito que la RAE me abra un espacio para trabajar por un mundo mejor. No necesito que la RAE reconozca la palabra para promover en Centroamérica y República Dominicana la igualdad y equidad de género que permita a las mujeres el pleno ejercicio de sus derechos humanos.