lunes, 24 de enero de 2011

A propósito de Tatica

El siguiente, es un testimonio publicado en la edición de enero 2010 de la Revista Católica Rayo de Luz.


Bajo la Protección de su Manto

En noviembre de 2007 tuve la oportunidad de salir a trabajar fuera del país. Gané un concurso regional que me permitió, en principio, ausentarme por cuatro meses de mi trabajo oficial. Más adelante, concreticé una propuesta de dos años y renuncié a mi trabajo en dominicana, quemé mis naves y me vine a vivir a esta tierra que hoy me acoge en El Pulgarcito de América.

Hasta julio 2008 trabajé bastante bien con la persona que me tocaba coordinar. No fue un trabajo fácil, pero en ningún momento conflictivo, hasta que, al final de julio me llega el primer obstáculo. La persona con la que había trabajado mano a mano por seis meses, cambió radicalmente su comportamiento hacia mí, sin explicaciones y buscaba que me despidieran. No pudo hacer mucho esa vez, pues a partir de agosto pasaba a ser coordinada desde otro país, lo que quitaba un poco de influencia.

En principio, trabajar con esta nueva persona fue bien, sin embargo a los pocos días renunció, entrando otra persona a coordinar conmigo. Como en todas las partes, esta persona, al ser nueva en la posición trabajó conmigo mano a mano. Sin embargo, a medida que se fue posicionando en su puesto, salieron a relucir muchas fases de su personalidad que desconocía.

En enero de 2009, estando de vacaciones en República Dominicana llegaron hasta a mí algunos correos que me advertían de que me tenía que cuidar, pues estaban tramando cosas no muy buenas en contra mía en el trabajo. Había estado leyendo un libro que se llama “Mirar a María” de Padre Antonio Orozco, lo que fue para mí una sanación espiritual y un consuelo para lo que había de venir. Ahí se mencionaba bastante el libro “Caminos” de José María Escrivá. Yo lo tenía por un regalo que me habían hecho cuando mi confirmación.

En ese libro, el día 8 de enero leí en la instrucción 12 lo siguiente: "Crécete ante los obstáculos, la gracia de Dios no te ha de faltar. Pasarás a través de los montes. ?Qué importa que, de momento, tengas que recortar tu actividad, si después, como muelle que fue comprimido, llegarás más lejos de lo que nunca soñaste?
En ese momento, supe que me despedirían de mi trabajo. El día 15 de enero, que tenía reunión con el consejo de países que me coordina, cuando iba de camino a la reunión, en Managua veía todas las imágenes de la Virgen y recordé que en pocos días sería el día de la Virgen de la Altagracia. En ese momento, hice un Rosario y me encomendé a la Virgen. Le dije: “Madre mía, Virgen de la Altagracia, cómo eres la Protectora de las y los dominicanos, donde quiera que nos encontremos, protégeme con tu manto santo. Que no sienta nada, que no diga nada, sólo que me inunde la paz de tu Hijo Amado, Jesús”

Y así fue, en la reunión, las coordinadoras me propusieron que si yo quería renunciar o que me suspendieran. Yo le dije, firmemente y en paz, que me suspendieran. Me dijeron que esto afectaría mi carrera profesional pues harían una carta reportando inaptitud para el puesto que ocupo, pero otra vez, en paz y firme les dije, "Suspéndame, no tengo porque renunciar. Yo no he hecho nada ni política ni técnicamente incorrecto" . Las dos coordinadoras que habían articulado todo se descompusieron totalmente por mi reacción tan calmada y llegaron a decir que a mi no me importaba mi trabajo, que por eso estaba tan tranquila.

Pero, la maldad siempre choca con la verdad. En menos de una semana todo se había echado para atrás y en todo veía claramente la mano de Dios que dice en su palabra que los planes de los malvados no prosperan, de desbaratan, pero que el Justo vivirá por la fe.

Hoy en día, las dos personas que me querían hacer daño fueron retiradas de sus puesto. Yo he conservado el mío y sigo trabajando en pos de los derechos de las mujeres de Centroamérica y República Dominicana. Dios ha sido el que me trajo hasta aquí, es su Diestra la que me ha protegido por la intercesión de la Virgen de la Altagracia.

viernes, 7 de enero de 2011

Hazte el sordo....como la ranita del cuento: Serie Lucas´tips for life

En la vida, una está expuuesta a diferentes situaciones. Para Lucas, las vacaciones en dominicana siempre significan un encuentro agradable con sus amigas y amigos, su cultura, su comida, la libertad con la que se puede ser niñ@ en nuestro país y no morir en el intento, pero también es el encuentro con algunas cosas que debe manejar, que no son tan agradables.

Una de ellas ha sido jugar y exponerse a una serie de "motes" que, en su caso, han sido impulsados por personas aldultas y seguidos por l@s niñ@s con quienes juega. Por ejemplo, ha tenido que oír como le decían "anemia" por no tener fuerzas a la hora de jugar con un "bubbles bump" o que le digan "ese no viene na" cuando le prometían que lo irían a recoger para llevarle a un lado, entre otras cosas; o que le digan "mano ca..." cuando se le ha caído algo de la mano.

También, en estos días de vacaciones lo llevé con su amiga Lía a patinar en un centro comercial dominicano. Era la primera vez que Lucas se subía a unos patines, y realmente era todo un espectáculos ver como se caía estrepetisosamente y volvía a levantarse.


La pista de patinaje se encuentra en la primera planta del centro y llegan muchas personas a ver a las niñas, niños, adolescentes y no tan adolescentes que se arriesgan a la aventura sobre hielo, aunque no es hielo. Ahí estaba mi Lucas, con Lía, que dominaba un poco más el arte del patinaje. Se caía una y otra vez, la gente se reía, yo también me reía. Venía hacia mí y me decía, "Mami, la gente se rie. Tú te ríes" Y yo le decía, es lo bueno de la vida, debemos aprender a reirnos de ella.

En cada una de estas situaciones le digo, que eso no debe molestarlo, pero que, si le molesta, tiene que hacerse el sordo, como la ranita del cuento, que logró subir la gran antena aún cuando le vociferaban que no podía hacerlo. Cuando le preguntaron a la ranita como había logrado subir ante todo ese palabrerío que le decían, ella dijo: "repita de nuevo la pregunta, es que no le he oído bien, pues soy sorda". Así debe ir una por la vida, sord@ a las vociferaciones que no aportan nada positivo a nuestars vidas.

Quisieramos ir por la vida evitandole un montón de cosas a nuestr@s hij@s, o por lo menos ese era mi caso. Sin embargo, he aprendido que no controlo nada y que, al contrario, de lo que debo dotar a mi hijo es de herramientas para defenderse ante las adversidades que va a encontrarse en el camino.

Vamos Lucas, walk for good!!!

jueves, 6 de enero de 2011

Si no juegan de pequeños con ellas.... como pedirles ser los hombres diferentes del mañana

En estos días he sido bastante cuestionada por el hecho de comprarle una muñeca a mi hijo Lucas. Me la pidió en octubre del 2010, diciéndome que quería aprender a ser un buen padre. El mismo Lucas también ha sido objeto de cuestionamientos o más bien se le han levantado obstáculos cuando ha querido jugar con unas amiguitas y se les ha dicho que las niñas juegan con las niñas y los niños con los niños.



Tanto Lucas como yo nos hemos visto enfrentados a una motaña de códigos que se levantan en nuestras sociedades machistas que enseñan que los niños no lloran, no juegan con muñenas, no se quedan con un golpe, etcétera, etcétera, etcétera; y por el otro lado, que las niñas juegan con muñecas, cocinas, y no se les puede golpear, pues son delicadas.



Siempre le he enseñado a Lucas que debe jugar con las niñas. Debe aprender a relacionarse con ellas, saberlas tratar y conocerlas. Igualmente le he enseñado que él puede ser un padre, amigo, hermano, novio, esposo de las muñecas o de las chicas con las que juega. Pues, si se pasa su niñez solo jugando con niños, como quiero que luego aprenda a relacionarse con las mujeres en el mañana. Jugar con niñas no lo hace ni más hombre, ni más fuerte, ni más poderoso; pero si lo hace más humano. Esto todavía es mucho más penoso si lo que se cultiva en el juego entre niños está basado en la violencia. Críamos al hombre que golpea y a la mujer que es maltratada.



Isabella María, como se llama la muñeca de Lucas, tiene un padre que la cuida, que se preocupa por ponerle la manta en la noche cuando hace frío, de que le estemos buscando otra ropa, pues dice que sólo en pijamas anda la pobrecita. Me parece que será un padre muy tierno cuando le toque el turno verdadero.

Coletazos de ballena

El sistema patriarcal en el que vivimos agoniza lentamente. Lo hace de una forma que imperceptible para ojos humanos, pero si con algunos rasgos que pueden ser captados si se está muy atenta a los acontecimientos.

Uno de los signos está dado por la entrada de las mujeres en los espacios de poder y toma de decisiones y las reacciones que tiene la institucionalidad patriarcal. El patriarcado se resiste a que las mujeres ocupen, cada día más, cargos de poder y, hacen hasta lo imposible por sacarlas de dichos espacios. Urden planes mezquinos en mesas de tragos, citas de negocios o simplemente pasilleo. Asi trabajan. Una se sorprenderían de los lugares más absurdos donde se fraguan los planes para sacarlas de todo espacio.

En los tiempos de la Edad Media, las tildaban de brujas, hechiceras, locas, las quemaban en la hoguera, las llevaban a la horca, las encerraban. Hoy, tratan de desacreditar los trabajos que hacen, las tildan de borrachas, putas, cuerneras (estos dos últimos han estado en los argumentos por largos años); malas madres, malas hijas, malas esposas, malas hermanas, malas amiga, entre otras cosas.

A muchas, ser testigos de este tipo de marañas, en algunos momentos nos debilita, nos pone a cuestionar para qué tanto esfuerzo, si las y los patriarcas, en unos momentos se llevan todo. Sin embargo, la realidad poco a poco se va imponiendo. Sociedades más maduras van dando paso al ejercicio del poder desde otra perspectiva. En otros momentos, tal y como hace la Viviana Sansón en su País Fraguas, habrá que darle paso al poder concebido y realizado solo desde las mujeres que quieren tranformar el mundo. Las y los patriarcas, tendrán que recogerse por un tiempo, pues las nuevas generaciones van demandando, poco a poco, una realidad diferente, de igualdad de oportunidades y de equidad en sus quehacer político, económico, social, cultural e institucional, por mencionar algunas esferas.

martes, 4 de enero de 2011

¿Por qué atosigarlos con violencia?

El día de ayer me tocó vivir una experiencia sumamente interesante con mi hijo Lucas en el cine. Desde que regresamos en de vacaciones, nos hemos ido al cine a disfrutar de algunas películas de Disney que están puestas en exhibición. Como me gusta tomar decisiones en conjunto con Lucas, le presenté las opciones de películas que están en los diferentes cines.

El domingo, tan pronto llegamos, se interesó por Enredados, la historia de Rapunzel, una princesa con un largo cabello mágico que ha sido encerrada por una persona malvada en un castillo por 18 años. El lunes habíamos dicho que veríamos MEGAMIND o las Gulliver. Sin embargo, al llegar a la casa me dijo:

-"Mami, como también están dando Narnia, prefiero que veamos esa. No te preocupés, que no tiene violencia".

Yo, que más o menos conocía la trama de la película, por la primera que dieron hace un año atrás, entendía que tenía violencia, y así se lo hice saber a Lucas. Él insistió que no era así y que una amiguita del colegio había ido a verla, que era una película de un leoncito. Le dije, vamos pues.

Llegamos al cine para la tanda de la 6:30pm, compramos nuestra respectiva palomitas y gaseosas y nos dispusimos a disfrutar de las Crónicas de Narnia: La Travesía del Viajero del Alba. Los primeros treinta minutos de la película pasaron sin ton ni son. Lo más que se sintió fue un ligero temblor de tierra, en el que tuve que aparentar calma para no alarmar a Lucas que, con tan solo seis años tiene pavor a los temblores. Sin embargo, hasta ahí duró la calma. Lo que vimos a continuación, espadas, brumas que se tragan a las personas, maltratos, cuchillos, flechas y demás, pusieron al niño en una situación tal, que rápidamente pidió salir de la sala.

-"Mami, quiero irme de aquí, no me interesa ver violencia". Le dije, vamonos y busquemos otra cinta en exhibición, pues creo que está por comenzar la de MEGAMIND. Así lo hicimos. Nos reímos como nunca, cantamos, bailamos, reflexionamos sobre cómo el mal no es la única opción sobre la tierra. Que, hasta los más malos tienen buenos sentimientos y que Dios habita en cada uno de nosotros. Al final, la peli terminó con una canción de Michale Jackson, el artista preferido de Lucas y a quien imita con una facilidad tremenda.

¿Por qué si tengo tantas cosas buenas para compartir con mi hijo lo tengo que atosigarlo con violencia? ¿Por qué para enseñarle lo bueno de la vida tengo que hacerlo a base de maltratarlo con golpes? ¿Por qué debo enseñarle que, para sacarle lo dulce a la vida tiene que golpear una piñata? Por ello, en mi casa no son bienvenidos los juguetes, video juegos o cualquier otra cosa que incite a la violencia. Ni siquiera piñatas donde se golpee a un animal o su personaje favorito. Me alegro de que mi decisión haya sido cultivar la cultura de la paz en Lucas. NO A LA VIOLENCIA.